Con el último grito

Cuando el Amalfitani se empezaba a vestir de negro apareció el sol, sobre todo en los pies de Leonel Ríos, que supo ponerse el equipo al hombro en el primer tiempo, y ser la manija de este Vélez que parecía hundirse en un mar de dudas en los primeros diez minutos. Sin embargo, no todo fue color de rosa para el “toti” que a los 43 del complemento vio la tarjeta roja por una mano que a mi juicio no debió ser sancionada con tanta dureza por el arbitro Alejandro Sabino.
Cuando el partido quedó con 10 jugadores de ambos lados, el empate parecía sentenciado, hasta que llegó un excelente remate de Pablo Lima que se metió en el palo derecho de Bossio. De esta forma, el público velezano comenzó a delirar en la popular local que alentó los 90 minutos. Estas cosas del defensor uruguayo hacen que uno piense en la titularidad indiscutida, aunque en cada falta desmedida que desencadena en una expulsión, hace enfadar tanto a Hugo Tocalli como a todos los hinchas que concurrimos al mejor estadio de la Argentina fecha tras fecha.
Lo único que dejó una marca negativa en el encuentro fue la defensa que se mostró muy frágil en el comienzo, ya que los hombres de Ramón Cabrero tuvieron muchas libertades para disparar al arco defendido por Germán Montoya, quien no tuvo ningún tipo de responsabilidad en los goles de la visita.
Un triunfo así era lo que necesitaba el plantel para volver a tener una buena relación con los hinchas, que se irá fortaleciendo con el correr de las semanas y los puntos obtenidos. Solo seis unidades nos distancian del puesto en el que todos quieren estar, y como un plus extra todos los de arriba juegan la Copa Libertadores y están guardando titulares para esa competición.
Ilusionarse no cuesta nada, y soñar menos…
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